Aquí reúno todas las piezas

He sido un poco disperso en mi recorrido.

En las siguientes líneas te cuento cómo se amalgama todo.

alvaro sebastian castro astrologo chavito perrito
alvaro sebastian castro astrologo chavito perrito

Álvaro Sebastián Castro

Soy Álvaro Sebastián Castro, me reconozco como un animal sagrado, nacido con Ascendente Piscis, Sol en Capricornio, Luna en Leo. Y he creado este sitio para acompañarte a descubrir tu aspecto automático, así como lo sagrado, profundo y creativo.

*Toda la Creación es sagrada, se afirma en muchos libros ancestrales, y debiéramos tratarnos como tal. Y ese es el conflicto, para mí: que somos bastante más selectivos de lo que creemos, con quiénes son sagrados para nosotros. Todos los linajes y tribus evolucionaron creyendo que sus mecanismos de superviviencia son mejores, y eso actualmente implica supremacía, y da derecho a tratar con desdén lo diferente, aún cuando declaramos que todo es sagrado, donde sagrado está vinculado a una actitud amorosa. Intento contemplar lo sagrado en lo diferente. Y mi trabajo es expandir la noción de sacralidad a las pequeñas cosas: hacer sagrado lo cotidiano.

Soy de Chile, soy músico, fonoaudiólogo, danzante y escritor, vivo en La Araucanía en Chile, de donde viene mi manada de origen. Vengo volviendo luego de residir un tiempo largo en la hermosa Colombia.

Puedes emplear cualquier pronombre conmigo (él/ella/elle). He transitado el no binarismo de género, y el incorporación del feminismo intersecciónal decolonial es clave en mi interpretación y autoestudio. Mi hermana menor me inspiró a avanzar en estos pasos cuando yo rondaba los 25 años aproximadamente. Antes, nada de esto me llamaba mucho la atención.

He navegado diferentes caminos en la alimentación consciente; y tanto el reciclaje como el compostaje son un tema que he trabajado de forma comunitaria en ciudad y campo. Menciono todo esto porque junto con la astrología, son temas que he vivido corporalmente, en carne y hueso.

Estudio astrología desde adolescente y sin embargo vivo de ella desde 2020: pasé un largo tiempo empleando la astrología para vivir mejor, conociéndome, comprendiéndome, encontrando nuevos modos de actuar y mejorar que pudiera "tener en mis manos" para afrontar mi incoformidad con las injusticias globales. Quería saber qué había dentro mío, cuáles son mis dicotomías, por qué un día sentía de un modo y luego de otro frente a las mismas cosas, entender mis crisis, quererme bonito. Debo decirte que fui ateo un buen par de años, luego de estar y crecer dentro de colegios religiosos y ver cómo se abusaba de compañeros, y desde muy niño me sentí incómodo en ese momento de "darse la Paz" con tanto ahínco, y luego fuera de la mismísima iglesia veía madres gritoneando a sus niños, escuchaba señoras "hablando cosas feas" de otras personas (tenía 5 o menos años) y hombres con miradas muy desagradables, apáticas, infelices. Esto sigue siendo así, y en mis viajes y residencia en Colombia sólo se intensificó, pese a que la devoción allá es bastante más diversa, y es un país que dobla en población al mío.

Mi historia con la religión es un libro completo y aparte, pero te resumo que pasé por todos los sacramentos iniciales, de participar 2 años y medio en la catequesis de Confirmación y retirarme de su ceremonia correspondiente dos semanas antes. Y esto fue para mí, salir de otro closet: mucha culpa, reinicio de amistades, y decepción o dolor de mis padres. Yo sabía internamente que me pedían algo imposible: creer en este Dios, de aquella forma, toda la vida. Y como dije antes, luego de esto me volví ateo, con varios años sin moverme de allí, mientras estudiaba astrología parcialmente sin que encajara mucho con mi visión de destino o no-Dios en general. Iba y volvía, y cada vez mis experiencias hacían más sentido con estas nuevas ideas que venían frescas desde la poética celeste. La astrología "fue convenciéndome" paulatinamente, "sin querer queriendo". Actualmente, no me hace sentido que el humano deba atribuirle un rostro, siquiera humano, a cualquier Dios. En ese orden de ideas, la imagen, nombre e ilustración de un Dios, es para mí como la palabra, o la etiqueta de una prenda de vestir: es únicamente una llave, que no contiene para nada todo el contenido detrás de su puerta o dentro de su baúl.

A mis 8 años tenía muchísimos gatos que bauticé con nombres de objetos celestes como Urano, Telesto, Umbriel, Tritón, Caronte, Plutón, Luna, entre otros. Los apartaron de mí porque fui muy irresponsable y eran realmente muchos. Era el niño nerd fanático de los nombres más difíciles de dinosaurios y fenómenos del cielo.

Paralelo a la fonoaudiología, fui produciendo música, tengo varios discos hechos por mí, puedes buscar por Élansson, o Manto Arrayanes, que son mis dos alter-ego vigentes.

En mi época universitaria, en fiestas y rincones oscuros leyendo cartas astrales a quienes encontraba en cualquier conversación de manera gratuita y desinteresada, lo que fue un atrevido hobbie se convirtió en mi trabajo de vida en 2020. Por lo tanto, la astrología es algo que me ha atravesado desde hace mucho, es un arte con el que comprendo el mundo y el autodesarrollo.

Los mecanismos automáticos de defensa, el miedo, la creatividad, el pensamiento crítico, la herencia psicoafectiva, los diferentes niveles de abuso y consenso, son pilares para mi enfoque psico-astrológico. Acompañarte a conocerte desde la carta astral es para mí acompañarte a descubrir ese animal sagrado que eres en cada gesto, en cada impulso vital, en cada encrucijada.

Por todo esto, mi trabajo resulta muy provechoso para ti si ya vienes experimentando un acompañamiento terapéutico previo, o si vienes emprendiendo un camino esotérico, es decir de autoconocimiento integral, o bien, si quieres iniciarlo.

Ofrezco realmente múltiples formas de acompañar a través de tu carta astral. Destaco mi trabajo en integración del Yin y el Yang a través de tu carta astral. El acompañamiento en 8 sesiones también es interesantísimo, el proceso es revelador por lo menos.

No trabajo con astrología predictiva porque mi interés político y terapéutico está en envalentonar a hacerse cargo de lo que ya cargamos, a ser consciente de lo que ya estamos experimentando y las decisiones y ciclos que ya estamos viviendo, fomentando el libre albedrío.

Estoy escribiendo mis libros de astrología. ¡Manténte cerca para cuando vayan apareciendo!